Sin embargo, los corticosteroides se asocian a muchos efectos secundarios, como son: mayor riesgo de infecciones, osteoporosis, mayor riesgo de diabetes e hipertensión, cataratas, cambios de humor y dificultad para dormir (insomnio), por nombrar algunos. Por lo tanto, no se aconseja el uso de corticoides, salvo para el tratamiento a corto plazo de los brotes.
Sin embargo, en las últimas décadas se ha producido un avance significativo en el tratamiento de la colitis ulcerosa, con más fármacos a disposición de los pacientes. Por desgracia, ninguno de ellos está totalmente exento de riesgos y efectos secundarios.
Aminosalicilatos: Mesalazina
Los 5-ASA (mesalamina, mesalazina) son medicamentos antiinflamatorios muy utilizados para afecciones leves. Dado que no son fármacos inmunosupresores, su perfil de seguridad es en general muy bueno, y no existe un mayor riesgo de infecciones con estos medicamentos.
Sin embargo, en el 1% de los pacientes pueden causar diarrea, a veces acompañada de fiebre, que puede ser difícil de distinguir de una exacerbación de la colitis subyacente para la que fueron recetados.
Otros efectos secundarios más raros son la pancreatitis, las reacciones alérgicas de hipersensibilidad y un tipo específico de inflamación inmunitaria renal (nefritis intersticial), que requiere pruebas de orina y de función renal de seguimiento cada 6-12 meses en los pacientes en tratamiento regular.
Inmunosupresores
Otros fármacos utilizados para la CU son en su mayoría inmunosupresores, que reducen la actividad del sistema inmunitario. Como tales, el uso de todos ellos está generalmente relacionados con un aumento del riesgo de infecciones, aunque suele tratarse de un riesgo añadido pequeño.
Immuran y Purinethol
La azatioprina (Imurel) y la 6mercaptopurina son agentes orales conocidos desde hace tiempo, que han demostrado aumentar el riesgo de algunas infecciones víricas, incluida una forma grave de infección por Virus Epstein-Barr (VEB, mononucleosis).
También están relacionados con un mayor riesgo de linfoma (cáncer de ganglios linfáticos) y algunas formas de cáncer de piel.
Imurel y 6-mercaptopurina también están asociados a un riesgo de supresión de la médula ósea (reducción del número de glóbulos blancos inmunes), inflamación del hígado (hepatitis) y pancreatitis. Estos riesgos son poco frecuentes, pero aun así es necesario reconocerlos.
Se recomienda pedir consejo e información a su médico sobre estos riesgos.
Medicación biológica
Entre los fármacos biológicos aprobado para el tratamiento de la CU , se encuentran fármacos como los anti-TNF, incluidos Infliximab (Remicade y sus biosimilares), adalimumab (Humira y sus biosimilares) y golimumab (Simponi). Todos ellos se asocian a un mayor riesgo de infecciones, así como a un ligero exceso de riesgo de cáncer de piel, melanoma. Estos fármacos deben evitarse en pacientes con insuficiencia cardíaca grave, ya que pueden empeorar la enfermedad.
Otros fármacos biológicos, como el vedolizumab (Entyvio) y el ustekinumab (Stelara), parecen tener mejores perfiles de seguridad y, hasta la fecha, no se han relacionado con un aumento de las tasas de infección.
Nuevos tratamientos médicos
Existe menos experiencia clínica con los fármacos orales aprobados más recientemente en EE.UU. y Europa, como tofacitinib (Xeljanz), ozanimod (Zeposia), upadacitinib (Rinvoq) y filgotinib (Jyseleca).
Sin embargo, tanto el tofacitinib como el upadacitinib y el filgotinib pueden asociarse a un aumento del riesgo de algunas infecciones, en particular la varicela zóster (herpes zóster), por lo que se recomienda la inmunización contra el zóster antes de utilizarlos.
También se ha notificado un ligero aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer, aunque dicho riesgo es muy pequeño, Los tres también están relacionados con una posible supresión del recuento sanguíneo y aumento de los niveles de colesterol, por lo que requiere un seguimiento con análisis de sangre periódicos para detectar estos posibles cambios.
Lo más importante, quizá, es que tofacitinib (Xeljanz) recibió de la FDA la obligación de incluir una advertencia en el prospecto del fármaco por el posible aumento del riesgo de causar trombosis venosa. Este efecto secundario, potencialmente mortal, se ha notificado en pacientes con artritis reumatoide tratados con tofacitinib, mayores de 50 años y con riesgo cardiovascular. Hasta la fecha no se ha notificado en pacientes con CU. Sin embargo, la advertencia de la FDA se hace extensiva para todos los pacientes y se amplió a los nuevos tres fármacos con un mecanismo de acción similar (inhibidores del JAk), por lo que puede ser necesario evitar el uso de cualquiera de ellos (Xeljanz, Rinvoq y Jyseleca) en pacientes con factores de riesgo de trombosis (antecedentes familiares o personales de trombosis, fumadores, postoperatorios, etc.).
Por último, ozanimod (Zeposia) es una nueva clase de fármaco, utilizado originalmente en la esclerosis múltiple. Entre los efectos secundarios comunicados figuran la reducción del contaje de células sanguíneas, los cambios en el ritmo cardíaco y algunas alteraciones en la retina. Es prudente consultar a su médico sobre estos riesgos antes de empezar a tomar ozanimod.
Conozca sus opciones
En resumen, aunque se han producido enormes avances en el campo del tratamiento de la CU, con múltiples nuevos fármacos disponibles, por desgracia, ninguno está completamente libre de posibles efectos secundarios importantes. Conocer estos posibles efectos secundarios es clave para discutir con su médico sobre los pros y contras de cuál de ellos puede mejorar o controlar su enfermedad sin poner en riesgo su salud.
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